Actualidad Arquidiocena
Segmento de Noticias de la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana

Proyecto Conéctate
Por: Hna. Susana María Moreno MCI
Proyecto Conéctate
La Habana , febrero 3: En el mes de enero del 2010 cerró un ciclo y comenzó otro del Proyecto Conéctate. Esta propuesta de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de La Habana intenta ser una respuesta a lo que pide el Plan Nacional como corolario del crecimiento humano y en la fe del joven: iluminar su opción vocacional. A través de una serie de talleres, donde se les invita activamente a conectar consigo mismo, con los demás, con la realidad, con Dios y con una misión, y con el acompañamiento espiritual personal, se realiza este proceso de

discernimiento vocacional para que cada joven se encuentre con el llamado que Dios le hace.

El primer grupo contó con 10 jóvenes de distintas Parroquias de La Habana , la ciudad y el campo, que inició en enero del año pasado este itinerario con el apoyo del P. Israel y la presencia y las palabras de Mons. Juan de Dios Hernández, Obispo auxiliar de La Habana. Acaba de finalizar el ciclo con una profunda experiencia de Ejercicios Espirituales en Madruga, orientados por el P. Oscar Herrera S.J. del 7 al 10 de enero.

Este pasado fin de semana, del 29 al 31 de enero, comenzó un nuevo grupo con 15 jóvenes de todas las Vicarías de nuestra Arquidiócesis. Con la esperanza de que esta propuesta sea una oportunidad de ahondar en la fe y echar raíces en el compromiso cristiano a lo largo de este año, orientándose hacia donde Dios lo llama a cada uno, contamos con la oración de todos para que estos jóvenes se abran con disponibilidad al Espíritu de Dios y se dejen interpelar por él.


Entrevista al P. Luís González-Quevedo, SJ.
Predicador del Retiro para sacerdotes 2010
Por: Raúl León Pérez

La Habana febrero 2: Desde el lunes 25 de enero la Casa Sacerdotal San Juan María Vianney acoge a los sacerdotes diocesanos y religiosos de las diócesis cubanas que participan en la tercera y cuarta tanda de los ejercicios espirituales que cada año se organizan en diversas partes del país. Las dos primeras sesiones de retiros se desarrollaron en Camagüey y Santiago de Cuba.

En esta ocasión vino a predicar el retiro anual el P. Luís González-Quevedo, sacerdote jesuita nacido en Llanes (Asturias, España) el 6 de abril de 1939. Sus dos abuelos vinieron a Cuba cuando eran adolescentes, trabajaron en comercio y regresaron a España. Su madre nació en la Habana y una prima de su madre, Rosita Peláez, trabajó muchos años como catequista en la diócesis de Pinar del Río.

Fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1971 y actualmente desarrolla su ministerio en la Arquidiócesis de Campinas, Sao Paolo, Brasil.

R.L.P: ¿Cuál es la importancia de estos Ejercicios Espirituales para sacerdotes en un país de misión?

R/ Los Ejercicios Espirituales son siempre un momento importante en la vida del sacerdote católico. Este año adquieren todavía mayor importancia, porque el Papa ha convocado un “Año Sacerdotal” dedicado a la renovación espiritual de los sacerdotes.

Los Ejercicios Espirituales para el clero de Cuba me parecen especialmente importantes, por causa del momento histórico particular que la Iglesia cubana está viviendo.

La oración y la acción en la vida del sacerdote, como en la vida de Jesús, deben estar indisolublemente unidas en una misma actitud de entrega total a Dios. Comentando el Año Sacerdotal, el Papa decía que “el sacerdote es un hombre entero del Señor”. Y siendo totalmente del Señor, es también por entero de los hombres. El sacerdote debe ser un hombre totalmente dedicado al servicio de los hombres.

R.L.P: ¿Cuáles son los temas o las líneas de reflexión que están presentes en este retiro que usted está predicando a los sacerdotes de la Iglesia en Cuba?

R/ Yo estoy siguiendo el método de San Ignacio de Loyola. Claro que, en la manera de explicarlo, hay siempre diferencias nacidas del estilo de cada predicador y de las necesidades de los diferentes públicos.

Sintetizado mucho, le puedo decir que comienzo hablando del amor de Dios. Existir significa ser amado por Dios. La mayor prueba que tengo de la existencia de Dios es mi propia existencia. Yo puedo olvidarme de Dios, puedo hasta negar su existencia, pero yo no existiría si El no me hubiese creado o si Dios no me sustentase con su amor. Mi vida, mi vocación, mi identidad y misión son fruto de su amor.

En segundo lugar, los Ejercicios tienen siempre un momento de examen o revisión de vida, donde examinamos como estamos viviendo nuestra vocación, “¿Es esto lo que Dios quiere de mi?” Ahí es inevitable descubrir que todos hemos fallado en algunos puntos: no hemos correspondido al amor de Dios como El merece ser amado; no hemos hecho todo el bien que podíamos haber hecho a los hermanos. Aquí hay la posibilidad de celebrar el sacramento de la penitencia (confesión).

Finalmente, miramos hacia el futuro: ¿cómo debo vivir a partir de hoy? ¿Cómo quiere el Señor que yo viva de ahora en adelante? Para esto ayuda mucho la contemplación de la vida de Jesús: ¿Cómo vivió Jesús en sus circunstancias históricas? ¿Y cómo viviría hoy, si estuviese en mis circunstancias? Así es como debo vivir yo. Terminamos redactando un pequeño proyecto de vida, que queremos ejecutar durante el resto del año.

R.L.P: ¿Cuáles cree usted deben ser los rasgos que distinguen al sacerdocio católico y que lo diferencian del sacerdocio del Antiguo Testamento o del pastor de una iglesia o congregación no católica?

R/ Le daré sólo dos rasgos fundamentales:

a) El sacerdote católico debe distinguirse por un amor personal a Nuestro Señor Jesucristo. Si no vive un sincero amor a Jesús, el cura se vuelve un mero profesional, un funcionario de lo sagrado, que aprende su lección y la comunica al pueblo de una manera racional, fría, que no atrae ni convierte a nadie, porque no ha pasado por el corazón.

b) En segundo lugar, el sacerdote católico tiene que tener una gran caridad pastoral, esto es, amar al pueblo, a los hermanos que Dios le confía, preocuparse por ellos: anunciarles el Evangelio, celebrar la Eucaristía con ellos y para ellos, absolverlos de sus pecados, rezar por ellos y atenderlos en todas sus necesidades y aflicciones. De manera especial, el sacerdote debe preocuparse por los más pobres, los enfermos, los niños y los ancianos, los pecadores, los alejados de la Iglesia.

El sacerdocio en el Antiguo Testamento era muy diferente. Desde nuestra fe cristiana lo vemos como una preparación o una figura de lo Jesús instituiría después. Desde el año 70 d.C., en que fue destruido el Templo de Jerusalén, ya no existe más el sacerdocio del Antiguo Testamento.

En cuanto al oficio de pastor en una iglesia o denominación cristiana no católica, tiene algunos elementos comunes al sacerdocio católico, pero hay una diferencia esencial. Para los protestantes, el pastor no recibe un nuevo sacramento. Ellos sólo reconocen dos sacramentos (Bautismo y Eucaristía). Para nosotros, católicos, el sacerdote recibe un nuevo sacramento (el Sacramento del Orden), que imprime carácter, esto es, lo marca para toda la vida.

R.L.P: Nuestros sacerdotes están llamados a ser “alter Christus” (otro Cristo). ¿Qué valores deben encarnar para que nuestros fieles y el pueblo en general los reconozcan como pastores y no como meros funcionarios de una institución?

R/ Si, objetivamente, el sacerdote católico, en el desempeño de su ministerio, actúa “in persona Christi” (esto es: representando a Cristo). Por tanto, su actitud personal, subjetiva, deberá estar de acuerdo con esta misión. San Pablo lo dice muy claramente: “Que todos vean en nosotros los ministros de Cristo y los administradores de los misterios de Dios” (1 Cor 4,1). Y añade que lo que se espera de los ministros y administradores es que sean fieles. Es el tema del Año Sacerdotal: “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”. En síntesis, nuestros sacerdotes tienen que identificarse, cada vez más, con Cristo, el Buen Pastor. Sólo esta progresiva identificación garantizará la fidelidad y la fecundidad de su misión sacerdotal.

Cuanto a la diferencia que hay entre un verdadero pastor y un funcionario, vea mi respuesta a la pregunta anterior (letra a).

Muchas gracias por permitirme entrar en contacto con el querido pueblo cubano

MISA POR HAITÍ EN LA CATEDRAL DE LA HABANA.
por Nelson O. Crespo Roque

La Habana, enero 27: En horas de la tarde de ayer, nuestro Arzobispo, el Cardenal Jaime Ortega Alamino, presidió en la S.M .I. Catedral de La Habana una Misa por el pueblo de Haití.

En la Catedral habanera se dieron cita, junto a representantes del presbiterio habanero, miembros de congregaciones religiosas y fieles laicos, buena parte del Cuerpo Diplomático acreditado en Cuba y autoridades civiles de la nación; entre ellos la Lic. Caridad Diego Bello, Jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y el Viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Excmo. Sr. Rogelio Sierra Díaz.

La ocasión fue un momento propicio para que todos juntos, más allá de diferencias de índole diversa (incluso de credo), se unieron alrededor del altar catedralicio para manifestar su solidaridad con el sufrido pueblo haitiano y elevar al Padre Eterno sus oraciones por ese hermano país, devastado tras el sismo del 12 de enero.

En su homilía el Sr. Cardenal manifestó que la tragedia de Haití ha estremecido la conciencia de pueblos y gobiernos para hacer frente a una tarea de reconstrucción nada fácil y de largo alcance; resaltando que esta terrible prueba ha hecho aflorar sentimientos de solidaridad en medio de nuestro pueblo, expresados, en primer término, en los médicos cubanos y personal sanitario que se encontraba en Haití y que constituyeron las primicias de la solidaridad que en asistencia médica y humanitaria comenzó a llegar al hermano país de forma creciente.

“Que Dios derrame su gracia y su paz sobre el pueblo haitiano, lo conforte y sane sus heridas”, imploró Su Eminencia en medio del recogimiento que reinaba entre los presentes.

“Ante todos los males del mundo -expresó- se impone el amor que nos hace solidarios, activos, decididos para hallar soluciones”, palabras que dan continuidad a la carta que dirigiera el pasado 14 de enero a los católicos cubanos, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a quienes invitaba a realizar una colecta nacional a favor de Haití (que continúa realizándose): “Ante esta dramática situación que está viviendo el ya de por sí empobrecido pueblo haitiano -expresaba en su misiva el Sr. Cardenal-, apelo a la caridad de ustedes para hacer una colecta nacional a favor de este sufrido pueblo. Soy consciente de la difícil situación económica que reina entre nosotros, pero en situaciones como éstas debemos tender nuestra mano para compartir con nuestros hermanos lo poco que tenemos… aún con los sacrificios y privaciones que ello conlleva”.

Mientras que concluía su homilía invitando a los presentes a elevar sus oraciones por el pueblo de Haití: “Pedimos por el pueblo haitiano, por su gobierno, por quienes sufren la pérdida de familiares y amigos, por los médicos, enfermeras, personal asistencial, entidades no gubernamentales y gobiernos e instituciones que prestan ayuda, por los religiosos y religiosas que están sirviendo a tantos necesitados”, a la par que invocaba y encomendaba el pueblo haitiano a la Virgen del Perpetuo Socorro, Patrona de Haití.

Homilía pronunciada por S.E.R. Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana,
en la Celebración Eucarística ofrecida por el pueblo de Haití tras el sismo de que fue víctima ese país.


Jornada de Oración en Bejucal
Por P. Troadio Hernández

La Habana, enero 21 : Del 18 al 20 de enero en la Parroquia de Bejucal se realizó un Triduo de Adoración al Santísimo Sacramento. Entre las intenciones presentes en el mismo estuvieron, junto a la oración por los sacerdotes (en el marco del Año Sacerdotal), una plegaria especial por el pueblo haitiano, víctima del terrible terremoto que devastó grandes zonas de ese país; así como por los pacientes del Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra), de modo especial por la veintena de ingresados que fallecieron en estos días por causas varias, las cuales están aún en proceso de investigación.

En el Triduo de Adoración Eucarística participaron no sólo los feligreses de la iglesia parroquial de Bejucal, sino también fieles de otros lugares, entre ellos los ancianos del Hogar Santa Susana, atendido por las Hijas de la Caridad , quienes hicieron suyas estas intenciones.(..)

Jornada de Oración en Bejucal

Padre: que todos sean uno para que el mundo crea
por Nelson O. Crespo Roque.

La Habana , enero 19: En el día de ayer dio inicio la ya tradicional Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, la cual se extenderá hasta el próximo 25 de enero, festividad de la Conversión de San Pablo. La Jornada Inaugural de este año contó con la homilía de nuestro Arzobispo, el Cardenal Jaime Ortega Alamino (al finalizar transcribimos las palabras de Su Eminencia), y se efectuó en la Primera Iglesia Presbiteriana Reformada, de esta Ciudad.

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos constituye un impulso al esfuerzo ecuménico en pro del acercamiento de la Iglesia con las diversas confesiones cristianas, no tanto en cuanto al credo, lo cual, aunque apremiante, lleva en sí un camino más lento, sino, más bien, en la búsqueda de la unidad en una serie de aspectos que nos son comunes, sobre todo en el principal: la fe en el Dios único revelado en Jesucristo.

El lema escogido este año para centrar la atención de las reflexiones lo constituyen las palabras que Jesús dirigiera a sus discípulos después de la Resurrección : “Ustedes son testigos de todas estas cosas” ( Lc 24, 48). Al respecto el Papa Benedicto XVI recordaba el pasado domingo en el rezo del Ángelus: “Nuestro anuncio del Evangelio de Cristo será tanto más creíble y eficaz cuanto más estemos unidos en su amor, como verdaderos hermanos. Invito por tanto a las parroquias, a las comunidades religiosas, a las asociaciones y a los movimientos eclesiales a rezar incesantemente, de modo particular durante las celebraciones eucarísticas, por la plena unidad de los cristianos”.

En nuestra Arquidiócesis el programa de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos de este año está conformado de este modo:

- Lunes 18: Inauguración en la  Primera Iglesia Presbiteriana Reformada.
- Miércoles 20: Momento de Oración y Reflexión en la “Casa de Paz y Diálogo” de la Comunidad de San Egidio.
- Jueves 21: Momento de Oración y Reflexión en la Iglesia Bautista “William Carey”.
- Sábado 23: Encuentro Ecuménico Juvenil en la “Casa de Paz y Diálogo” de la Comunidad de San Egidio.
- Sábado 23: Momento de Oración y Reflexión en el “Instituto Superior de Estudios Bíblicos y Teológicos” (ISEBIT), Culto de Capilla, (Consejo de Iglesias).
- Domingo 24: Vísperas y Santa Misa por el octavario en la Capilla de Santa Brígida.
- Lunes 25: Celebración de Clausura: Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús y San Ignacio de de Loyola.

La división entre los cristianos constituye un escándalo y un obstáculo para la evangelización. Tenemos la certeza de que algún día los cristianos, como en sus orígenes, como en el primer milenio, se sentarán juntos en la mesa de la Iglesia Una e indivisa. En nuestra oración de cada día debemos pedir al Señor por esa unidad que nuestros pecados han fragmentado. Que nuestra oración sea, de este modo, la oración del propio Jesús: “Padre, que todos sean uno para que el mundo crea”.

Homilía pronunciada por S.E.R. Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana,
en la inauguración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

     

 
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